Guillermo de Inglaterra le dio a su futura esposa, Kate Middleton, el anillo de compromiso de su madre, para que la fallecida princesa Diana “no se perdiera la noticia de hoy y el entusiasmo”, según palabras del príncipe.

En medio de una ola de flashes de las cámaras fotográficas, la sonriente pareja mostró el anillo de zafiro azul, rodeado de diamantes, que Diana usó en su boda cerca de 30 años atrás.

Ahora que se develó la incógnita y que hay una boda real en el horizonte, empiezan las especulaciones sobre los detalles del acontecimiento: la fecha, el lugar, el atuendo, el costo.

El príncipe Guillermo y su prometida Kate Middleton se reunieron el miércoles con un grupo de asesores para empezar a planear la boda que muchos británicos esperaban desde hacía años. Por su parte, los tabloides se relamían con las posibilidades informativas y gráficas de un colorido espectáculo.

El príncipe, segundo en la línea de sucesión del trono, y su novia de hace años se casarán entre la primavera y el verano del 2011, aunque todavía no han anunciado la fecha algunos creen que podría ser mayo, otros apuestan por agosto ni tampoco el lugar.

La abadía de Westminster o la Catedral de San Pablo, donde los padres de Guillermo, el príncipe Carlos y la princesa Diana se casaron en 1981, son consideradas las principales posibilidades.

Un vocero real dijo que la pareja participará activamente en la organización de los detalles.

“Es su día, al igual que el de toda pareja, y ellos tomarán las decisiones: desean que la fecha sea agradable para todos”, dijo el portavoz, que no puede dar su nombre de acuerdo con las políticas del palacio.

Las autoridades palaciegas se limitaron a decir que la boda será en Londres. Todavía es demasiado pronto como para calcular el costo o la carga para los contribuyentes, una cuestión espinosa en momentos de reducciones presupuestarias y medidas de austeridad en la nación, pese a que se espera la habitual pompa de las bodas reales.

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