La actriz estadounidense de origen cubano Eva Mendes aseguró hoy que, en un reciente viaje a Barcelona (España), contemplar los edificios de Gaudí le hizo llorar de emoción: “Me quedé sin palabras, era sencillamente mágico”.

“Había llevado conmigo a mi sobrino, que es aún un niño, y él me preguntó por qué lloraba. Yo no era capaz de decirle nada”, relató Mendes sobre su experiencia con la obra de Antoni Gaudí (1852-1926), el genio del modernismo que diseñó obras tan emblemáticas como la catedral de la Sagrada Familia de Barcelona.

Eva Mendes reveló además que, de no haber sido actriz, le habría gustado ser arquitecta o diseñadora de interiores, porque “la arquitectura le da forma a nuestra vida”.

Saboreando un típico té marroquí con menta (aunque sin azúcar) y ataviada con un ligero vestido blanco con encaje, la actriz hizo estas declaraciones a los medios mientras disfrutaba del sol de invierno en los jardines del hotel la Mamounia, en Marraquech.

Mendes llegó ayer a esta ciudad con motivo de la X edición de su festival de cine, en el que estaba previsto que participara como jurado, compromiso que finalmente ha anulado porque la próxima semana empieza a rodar una película, un proyecto sobre el que no ha querido desvelar detalles.

“Soy demasiado supersticiosa como para hablar de algo por adelantado”, explicó, aunque añadió otro motivo menos esotérico: “Especialmente en este caso, porque se trata de una película independiente, y es muy difícil lograr hacer una así hoy en día”.

La actriz mostró su temor a que algo pudiera impedir llevar a cabo el proyecto: “Muy a menudo con las películas independientes ocurre que llegas a estar muy cerca y cuando sólo queda una semana todo se viene abajo… Y eso debe ser el proceso más descorazonador del mundo”.