La actriz española Penélope Cruz, que tiene un hijo de cinco meses con su marido Javier Bardem, ha aprendido a no ser adicta al trabajo y ya no se siente culpable cuando se toma un tiempo para descansar.

La galardonada estrella, aseguró: “Todos cambiamos con el tiempo, tras haber sido adicta al trabajo he cambiado mi ritmo de vida con lo que he encontrado un equilibrio que me hace más feliz. Ya no me siento culpable cuando no trabajo. Antes cuando me iba de vacaciones a España descubría que se me había olvidado cómo era pasar unas vacaciones tumbada en la playa descansando”.

“Solía encerrarme en el baño para revisar el correo en mi Blackberry, a pesar de que mi familia tratara de esconderme el móvil”, dijo la actriz.

Cruz, de 37 años, reconoció a la revista Closer que “siente su éxito como si le hubiera tocado la lotería. Hago lo que realmente me gusta y estoy muy agradecida por todo lo que tengo. Siempre tengo presente que hay mucha gente que no tiene una casa o qué llevarse a la boca”.

Excelsior