La soprano Camilla Williams murió el domingo en su casa de Bloomington, Indiana, a los 92 años. Su vida comprende un significativo capítulo de la vida cultural estadounidense del siglo XX. Camilla Williams fue la primera soprano negra en debutar con un rol protagónico en una compañía lírica de importancia en su país: lo hizo en el New York City Opera en 1946, como Cio-Cio-San en Madama Butterfly.

Williams fue de una generación posterior a Marian Anderson, la gran contralto nacida en 1897 y primera cantante negra en actuar en el Metropolitan Opera House de Nueva York, un debut bastante posterior al de Williams en el New York City Opera; fue sólo en 1955, en un rol vocalmente importante pero simbólicamente marginal: la bruja Ulrica en El trovador de Verdi (por lo que cuenta en sus memorias Rudolf Bing, el director del Metropolitan, no era nada sencillo contratar a un artista negro en el Metropolitan de los años 50).

Williams había nacido en 1919 en Virginia. A comienzos de los años 40 comenzó a lucir su talento en las actuaciones del Virginia State College. Luego estudió un poco de canto en Filadelfia (y otro poco en nueva York con Marion Szekely Freschl) y ganó un concurso para una actuación con la prestigiosa orquesta de esa ciudad, dirigida por Eugene Ormandy. En 1945 fue escuchada en un recital en Connecticut por la gran estrella Geraldine Farrar, quien la convenció de su capacidad para la ópera, la instó a estudiar el papel de Cio-Cio-San y la apoyó para su