El sudafricano Vivian Imerman quiso que Adele cantara un total de 25 minutos durante la lujosa boda de su hija Megan en el hotel Grosvenor House de Londres. Sin embargo, el magnate del zumo de frutas prescindió de la galardonada artista al conocer su desorbitado caché, cuya suma total por la breve interpretación ascendía a 3.7 millones de dólares.